Localiza la guarida de Boaboa en MHW sin rodeos
Si llevas horas dando vueltas por el Bosque Antiguo o por las Tierras de la Corona sin encontrar esa guarida escondida, tranquilo, no eres el único. La tribu Boaboa se esconde en un rincón muy concreto de la arena nevada, y la mayoría de jugadores pasan por delante sin darse cuenta. La clave está en observar los rastros de pelos, las marcas de garras en los troncos helados y, sobre todo, en memorizar la zona occidental del mapa. Es un lugar que parece un callejón sin salida, pero que esconde una entrada semicubierta por la nieve y las ramas caídas.
Para llegar sin contratiempos, lo mejor es salir desde el campamento central de la región y dirigirse hacia el oeste, cruzando el pequeño puente de madera que cruza el río congelado. Un poco más adelante, verás una formación rocosa con estalactitas colgando. Justo debajo de esas estalactitas, hay una abertura que no se ve a simple vista si vas corriendo. Si te agachas y avanzas despacio, encontrarás la entrada a la guarida. Es un detalle que muchos pasan por alto porque el brillo de la nieve y la iluminación del juego hacen que la cueva se camufle con el entorno. Una vez dentro, notarás el olor a carne seca y verás pequeñas hogueras encendidas por los Boaboa. Si quieres una referencia más clara del camino exacto, te recomiendo echar un vistazo a esta boaboa casino test que recoge las coordenadas y algunos trucos visuales para no perderte en el intento.
No obstante, conviene aclarar que la guarida no aparece siempre de la misma forma. Dependiendo de la misión que estés realizando, la entrada puede estar bloqueada por escombros o por un gran muro de hielo. En esos casos, tendrás que buscar un camino alternativo bordeando el acantilado norte. Allí, una serie de salientes rocosos te permitirán saltar hasta una plataforma superior desde la que podrás bajar directamente a la cueva. Es un poco más arriesgado porque hay caídas que pueden quitarte bastante vida, así que lleva siempre algunos botiquines o hierbas curativas a mano. La paciencia es tu mejor aliada en esta zona, porque el mapa no te marca la entrada con ningún icono especial.
Otra cuestión importante es el momento del día. En las horas más oscuras, la guarida se ilumina con las hogueras internas y es mucho más fácil de identificar desde la distancia. Por el contrario, a plena luz del día, la nieve refleja tanto que la entrada se confunde con el resto de la pared rocosa. Si tienes libertad para elegir cuándo jugar, te recomiendo hacerlo al atardecer o de noche. Además, los Boaboa son más activos durante esas horas, por lo que verás más movimiento cerca de la entrada y podrás seguir a un espécimen hasta su hogar sin necesidad de buscar las marcas en el suelo. Eso sí, ten cuidado porque si te ven acercarte demasiado, se pondrán en alerta y pueden llegar a ser bastante agresivos en grupo.
Una buena estrategia para no perder la referencia es marcar el campamento cercano con un cartel personalizado. De esta forma, aunque mueras y tengas que volver desde el campamento base, podrás orientarte rápidamente. También te recomiendo llevar al menos un objeto que aumente tu resistencia al frío, porque el interior de la guarida es gélido y sin la preparación adecuada, tu barra de vida se consumirá lentamente. No necesitas una armadura especial si estás en misiones de bajo rango, pero en las misiones de rango alto o maestro, esa preparación marca la diferencia entre completar el objetivo o volver al camp